Tus pendientes ya están en la estantería
En redes, la pila de pendientes suele incluir todo lo que te gustaría leer algún día, también lo que no has comprado. Aquí hablamos de otra cosa: los libros que pagaste, llevaste a casa y todavía no has abierto. En japonés existe incluso una palabra para esa costumbre, tsundoku. Suele empezar sin hacer ruido: un par de libros de bolsillo de la Cuesta de Moyano, dos novedades compradas por Sant Jordi, la edición bonita de «Cien años de soledad» que guardabas para el verano. Una lista de deseos no cuesta nada y se vacía en un momento. Los libros que ya tienes ocupan sitio y costaron dinero. Por eso son los que merece la pena contar.

